El jugador antes que el autor
Durante años hice lo que hacemos muchos aficionados: clases, práctica, cambios técnicos, horas en el campo de prácticas y la esperanza de encontrar, por fin, una mejora que hiciera mi juego más consistente.
Y, sin embargo, seguía ocurriendo algo desconcertante. Podía ejecutar golpes propios de un buen jugador y, poco después, convertir un error perfectamente asumible en dos o tres golpes perdidos.
Con el tiempo empecé a observar mi juego de otra manera. Dejé de preguntarme únicamente cómo había ejecutado el golpe y empecé a preguntarme cómo había respondido a lo que el campo acababa de plantearme.
Ahí comenzó todo.